PARTE 2 / La dejaron plantada por estar divorciada, pero una niña desconocida se acercó y le hizo una pregunta imposible…

a preparar para cenar. Esa misma noche… ya no estaba.

Valeria dejó el tenedor.

—Lo siento mucho.

Daniel asintió.

—Hay días mejores que otros.

Miró a su hija.

—Sofía pregunta mucho por su mamá. Intento hablarle de ella, mostrarle fotos, contarle historias. Pero también tengo miedo de que cada año recuerde menos.

Valeria observó a la niña.

Sofía estaba haciendo hablar al oso con una voz grave que hacía reír a Roberto.

—Debe ser difícil.

—Lo es.

Daniel la miró.

—Pero también es lo mejor que tengo.

Teresa cambió el