Valeria sintió que algo se cerraba dentro de su garganta.
—No.
—¿Quieres tener?
Daniel dejó de beber agua.
Teresa miró inmediatamente a su nieta.
—Sofía…
—Solo pregunté.
Valeria respiró despacio.
—Está bien.
Miró a la niña.
—Sí. Durante mucho tiempo quise tener hijos.
—¿Y por qué no tienes?
Era exactamente la clase de pregunta que solo un niño podía hacer sin malicia.
—A veces los adultos planeamos cosas y la vida cambia esos planes.
Sofía aceptó la respuesta.
Después miró a su padre.
Luego a Valeria.
Y dijo:
—Mi papá