porque la pregunta fuera absurda.
Sino porque era demasiado cercana a algo que llevaba años obligándose a no querer.
Se agachó junto a la silla de la niña.
—Escúchame, pequeña. Ser la mamá de alguien es algo muy importante.
Sofía asintió.
—Sí.
—Y no ocurre simplemente porque dos personas se conozcan durante una cena.
—Pero eres buena.
—Gracias.
—Y sabes cuidar niños.
Valeria sonrió entre lágrimas.
—Eso tampoco es suficiente.
Sofía miró a Daniel.
—Papá también es bueno.
—Estoy segura.
—Entonces funciona.
Daniel se cubrió la cara con una mano.