se volvieron habituales.
Los sábados se convirtieron en desayunos juntos.
Después comenzaron a verse algún día entre semana.
Valeria ayudaba a Sofía con dibujos, le llevaba libros y le explicaba cosas sencillas sobre el cuerpo humano.
Daniel preparaba café mientras las escuchaba discutir seriamente sobre por qué los niños tenían dientes de leche.
A veces salían los tres a una plaza.
Otras veces se quedaban en casa.
Nada ocurrió rápidamente.
Eso fue precisamente lo que hizo que Valeria confiara.
Daniel nunca la presionó.
Nunca habló de reemplazar a Mariana.
Nunca