—Yo casi tampoco.
Valeria sintió que se le partía el corazón.
Sofía señaló un espacio vacío en la cartulina.
—Aquí no sé qué poner.
—No tienes que llenar todos los espacios.
—La maestra dijo que cada familia es diferente.
—Tu maestra tiene razón.
Sofía miró la fotografía otra vez.
—Papá dice que una persona puede irse y seguir siendo familia.
—También tiene razón.
La niña levantó la vista.
—¿Y una persona nueva puede entrar?
Valeria tardó un segundo.
—Sí.
—Bien.
No dijo nada más.
En las semanas siguientes, aquellas visitas