PARTE 2 / La dejaron plantada por estar divorciada, pero una niña desconocida se acercó y le hizo una pregunta imposible…

a Sofía, el trabajo y mis padres, podía controlar lo que todavía tenía.

—¿Funcionó?

—No.

Valeria sonrió.

—Imaginé que no.

—Entonces Sofía vio a una mujer triste en un restaurante y decidió reorganizar mi vida sin consultarme.

Valeria se rio.

—Parece tener ese talento.

Daniel la miró durante varios segundos.

—Me alegra que lo hiciera.

Aquella tarde fue la primera vez que se besaron.

No hubo discursos.

No hubo promesas.

Solo un beso breve, cuidadoso, seguido por un silencio nervioso.

Entonces una voz salió del pasillo.

—¿Ya no son desconocidos?