Daniel cerró los ojos.
Valeria se tapó la boca para no reír.
Sofía estaba allí, despeinada y todavía medio dormida.
—¿Cuánto tiempo llevas parada ahí? —preguntó Daniel.
—No sé.
—Sofía.
La niña sonrió.
—Yo sabía.
La relación avanzó despacio.
Valeria necesitaba aprender a querer a Daniel sin pensar que cualquier desacuerdo significaba otro abandono.
Daniel necesitaba descubrir que construir algo nuevo no borraba lo que había vivido con Mariana.
Y ambos tenían que proteger a Sofía de promesas hechas demasiado pronto.
Llegó diciembre.
Daniel invitó a Valeria a pasar Nochebuena