PARTE 2 / La dejaron plantada por estar divorciada, pero una niña desconocida se acercó y le hizo una pregunta imposible…

con ellos.

Teresa y Roberto también estaban allí.

La mesa estaba llena de comida preparada entre todos, y Sofía había pasado días haciendo adornos de cartulina para cada persona.

El de Roberto decía “Abuelo divertido”.

El de Teresa, “Abuela que cocina rico”.

El de Daniel decía simplemente “Mi papá”.

Valeria recibió el suyo al final.

Las letras estaban torcidas.

“Mi enfermera favorita.”

Valeria sintió un nudo en la garganta.

—¿Te gusta?

—Me encanta.

—Lo hice sola.

Daniel tosió.

—Yo solo ayudé con las letras difíciles.

—Casi sola —corrigió Sofía.

Después