—Entonces quizá podamos tener días difíciles juntos.
Seis meses después, Valeria llevó las primeras cajas a casa de Daniel.
No se mudó por presión.
Ni porque Sofía lo pidiera.
Lo hizo porque después de meses de conversaciones, dudas, visitas familiares y vida cotidiana, aquel lugar también empezaba a sentirse suyo.
Sofía ayudó cargando objetos pequeños.
—Eso va aquí.
—¿Desde cuándo decides dónde van mis cosas? —preguntó Valeria.
—Desde hoy.
—Claro.
Cuando entraron al dormitorio, Sofía se quedó en la puerta.
—Entonces sí vas a vivir aquí.
—Sí.
—¿Todos los días?