Mientras mi marido se vestía para la gala más exclusiva de Madrid, me anunció que llevaría a otra mujer y que yo debía desaparecer de nuestro ático antes del amanecer. “Haz una maleta. Quiero que dejes el ático antes de las 6:00”. No lloré: saqué mi propio vestido y acepté una invitación secreta. 3 horas después, entré del brazo del único hombre que él jamás quiso tener en contra.

firma de Valencia. Gabriel atravesaba entonces una guerra interna por el control del grupo familiar. Varias sociedades pretendían ejecutar una deuda de 42 millones y expulsarlo de 2 empresas que financiaban buena parte de su fundación.

Elena fue quien detectó que 3 anexos no coincidían.

Revisó firmas, fechas y transferencias hasta descubrir documentación alterada. Su jefe quiso cerrar el asunto con un acuerdo silencioso.

—No te metas —le advirtió—. La gente poderosa no agradece que una chica joven le arruine los planes.

Elena se metió.

Entregó las pruebas a Julián,