meses hablando de “la operación de su vida”, un acuerdo de 280 millones que lo colocaría entre las empresas fuertes del sector. Nunca le dijo quién debía aprobarlo.
—¿Mi nombre estaba en ese consejo?
—Desde hace 15 años —respondió Gabriel.
—¿Sabías cómo me trataba?
—No. Sabía que eras su esposa. Nada más. Hace 10 días vi tu dirección en la documentación y pedí revisar algunos activos.
La abogada le mostró la titularidad del ático. Pertenecía a Valdés Patrimonial, sociedad creada por Elena antes de casarse con la venta de un