en el portal.
—¿Con quién vas?
Adrián la miró por fin.
—Con Clara Soria.
El nombre llevaba meses instalado en su matrimonio. Clara era la nueva directora de comunicación del grupo Montalvo, una mujer brillante, impecable y demasiado presente en cenas que supuestamente terminaban tarde por trabajo. Elena había reconocido su perfume en varias camisas. Había visto mensajes borrados. Había hecho preguntas. Adrián siempre respondía que estaba imaginando cosas.
Ya no fingía.
—Estoy cansado de mantener una fachada —dijo él—. Quiero el divorcio.
Elena sintió que se le cerraba la