garganta.
—¿Y qué quieres que haga yo?
Adrián tomó el móvil con la frialdad con la que cancelaba un contrato.
—Haz una maleta. Quiero que dejes el ático antes de las 6:00.
Después añadió lo que realmente pretendía herirla.
—Esta vida exige un tipo de mujer concreto, Elena. Tú nunca has sabido moverte aquí sin mí.
Las puertas del ascensor se cerraron detrás de él.
Elena permaneció inmóvil hasta que dejó de oír el mecanismo. Entonces entró en el vestidor, apartó 3 abrigos y abrió un cajón que Adrián