presidía una red de inversiones, fundaciones y sociedades patrimoniales capaz de abrir o cerrar puertas sin una sola fotografía en prensa.
Elena respiró hondo, se secó la única lágrima que había caído y sacó del fondo del armario una funda con un vestido azul oscuro que Adrián jamás había visto.
Él quería que desapareciera antes del amanecer.
De acuerdo.
Pero primero iba a entrar en el mismo salón del que acababan de expulsarla.
Y lo haría del brazo del hombre al que Adrián más temía deberle algo.
PARTE 2
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