Mi novio dijo que mi muñeca era tó-xi-ca para su coche… pero durante años protegió la que le regaló otra mujer

—Quiero espacio.

—Bien.

Condujimos una semana con el tablero vacío.

Después un día encontré un pequeño objeto.

Un conejo rosa.

No StellaLou.

Otra cosa.

Había una nota:

“Solo si quieres.”

Lo miré.

Tomás estaba en la cocina.

—¿Esto es una prueba?

—No.

—¿Y si digo que no?

—Lo guardamos.

—¿Y si digo sí?

—Lo ponemos.

—¿Y si quiero poner tres?

—Entonces parecerá una guardería.

Me reí.

Pusimos uno.

Meses después añadimos el dinosaurio verde.

No combinaban.

Eran horribles.

Los adoraba.

Mucho tiempo después, una amiga me preguntó:

—¿De verdad terminaste