—¿Qué?
—Siempre quieres una tarea.
Me miró sin entender.
—Dime qué hago.
—Dime a quién bloqueo.
—Dime qué regalo compro.
—Dime dónde tengo que ir.
Negué.
—Yo no quiero administrar tu cariño.
Aquello lo dejó callado.
—No debería tener que explicarte que cuando mi madre sale del hospital, venir importa.
—No debería tener que pedirte que no me mientas sobre una reunión para ir al cumpleaños de tu ex.
—No debería tener que convencerte de que mi muñeca no es “tóxica” mientras llevas años protegiendo la suya.
Daniel apretó la