Mi novio dijo que mi muñeca era tó-xi-ca para su coche… pero durante años protegió la que le regaló otra mujer

qué?

—Porque no es mía.

Esa noche Daniel llamó.

—¿Viste la muñeca?

—Sí.

—Pensé que te gustaría.

—Quítala.

Silencio.

—¿Por qué?

—Porque no quiero que conviertas algo que rechacé después de rechazarlo tú en una prueba de amor tardía.

—Elena…

—No se trata de la muñeca.

—Sé que no.

Por fin.

—Entonces ¿de qué?

Hubo una pausa.

—De que siempre pensé que habría tiempo.

Aquella respuesta me sorprendió.

—¿Tiempo para qué?

—Para hacer las cosas que querías.

—Para ir a Islandia.

—Para estar con tu madre.

—Para pasar más tiempo