contigo.
Su voz se volvió más baja.
—Siempre pensé que cuando la empresa se estabilizara…
—¿Y se estabilizó?
—No.
—Nunca lo hará.
—Lo sé ahora.
Silencio.
—Creí que tú estarías.
Sentí un pequeño dolor.
No rabia.
Dolor.
—Ese era el problema.
—Sí.
—Lo sé.
Por primera vez no discutió.
Semanas después descubrí la historia completa de StellaLou.
No porque preguntara.
Natalia me escribió.
Nos conocíamos superficialmente.
Nunca habíamos hablado.
“¿Podemos vernos?”
Mi primera reacción fue borrar el mensaje.
Después llegó otro.
“No quiero recuperar a Daniel.”
Sonreí.
Respondí:
“Yo tampoco.”