algo?
Natalia negó.
—No.
La miré.
—¿Nunca?
—Nunca desde que estás con él.
Le creí.
No sé por qué.
Quizá porque no parecía intentar convencerme.
—Entonces ¿por qué ocultaba todo?
—Porque yo se lo pedí al principio.
—¿Por qué?
—No quería que su pareja pensara cosas.
Solté una risa seca.
—Excelente resultado.
Ella asintió.
—Sí.
—¿Y el cumpleaños?
—Mi padre había muerto hacía dos semanas.
—Daniel vino porque yo estaba bastante mal.
Eso coincidía con lo que él dijo.
—¿La publicación?
Natalia bajó la mirada.
—Fue infantil.
—¿Por qué la