malo.
Eso también importa.
Porque Daniel no era malo.
Fue buen novio durante mucho tiempo.
Me ayudó muchas veces.
Me quiso.
A su manera.
Incluso creo que cuando dijo que iríamos a Islandia realmente lo creía.
El problema era que su “algún día” y mi vida real ya no coincidían.
Y nadie tiene que convertirse en villano para que una relación deba terminar.
A veces, en internet, las historias de ruptura siempre necesitan un culpable absoluto.
El hombre tiene que engañar.
Robar.
Golpear.
Mentir monstruosamente.
La mujer entonces puede marcharse