muñeca y se marchó.
No quería olvidar a esa mujer.
La quería.
Había tardado demasiado en elegirse.
Pero lo hizo.
Y por eso, si alguien me pregunta cuál fue el verdadero final de mi relación con Daniel, no digo:
El día que descubrí a Natalia.
Ni:
El día que no fue a buscar a mi madre.
Ni siquiera:
El día que le devolví las llaves.
Fue antes.
Fue aquel instante dentro del coche.
Yo sostenía una Twinkle Twinkle que había buscado durante semanas.
Daniel la miró y dijo:
—Puede tener