Mi novio dijo que mi muñeca era tó-xi-ca para su coche… pero durante años protegió la que le regaló otra mujer

demasiado formaldehído. No es saludable.

Entonces levanté los ojos.

Vi la StellaLou de otra mujer.

Vieja.

Protegida.

Intocable.

Y respondí:

—Está bien. Entonces no la pondré.

Solo eso.

No discutí.

No lloré.

No pregunté.

Pero algo dentro de mí dijo:

Tú tampoco vas a tener que seguir intentando entrar.

Porque al final no se trataba de conseguir espacio en su coche.

Se trataba de que durante años yo había estado intentando conseguir espacio en una vida que siempre parecía tener un lugar reservado para todo excepto para mí.

Trabajo.

Pasado.