Mi novio dijo que mi muñeca era tó-xi-ca para su coche… pero durante años protegió la que le regaló otra mujer

broma.

Le pregunté tres veces si se había equivocado de mesa.

Él sonrió.

—Estaba sentado allí.

Señaló otra mesa.

—Te vi desde que entraste.

—¿Por qué?

—Porque eres interesante.

Ese día sentí que alguien había escogido precisamente la parte de mí que otro acababa de despreciar.

Y quizá por eso le di demasiado valor a que Daniel me eligiera.

El primer año fue maravilloso.

Recordaba mis gustos.

Esperaba a que me colocara del lado derecho para poder escucharlo mejor.

Nunca se reía cuando yo decía “¿qué?” dos veces.

Me enviaba