Mi novio dijo que mi muñeca era tó-xi-ca para su coche… pero durante años protegió la que le regaló otra mujer

mensajes al llegar.

Venía a buscarme cuando llovía.

Cuando mis amigos lo conocieron dijeron:

—No lo sueltes.

Mi madre decía:

—Dios finalmente te compensó.

Y lentamente…

todos empezamos a tratar mi relación como si yo hubiera ganado una lotería.

Por eso, cuando Daniel empezó a llegar tarde, debía comprender.

Cuando canceló nuestro aniversario, debía comprender.

Cuando respondía mensajes durante una cena, debía comprender.

Cuando olvidó recoger a mi madre, debía comprender.

Cuando protegía una muñeca que nunca explicaba pero rechazaba la que yo quería regalarle…

también debía comprender.

Hasta aquella