VOLVÍ DEL MERCADO Y ENCONTRÉ MI CASA CONVERTIDA EN HOTELKARA

hablarnos. Algunos familiares me culparon por haberlos “corrido”. Otros, cuando supieron que Ofelia les había prometido una estancia hasta septiembre sin consultarnos, dejaron de insistir. La tía Rosa incluso me llamó para disculparse. —Nos dijo que ustedes casi no estarían ahí. Si hubiera sabido la verdad, jamás llevo a mis hijos. Aquello confirmó algo importante: yo había pasado días sintiéndome culpable por poner límites a personas que también habían sido engañadas.
Lorena consiguió su crédito de otra manera. Rentó un año más y siguió ahorrando. Un día me llamó. —Quiero