Nochebuena.
En ella aparecían las dos abrazadas frente a la parroquia.
Detrás estaba Ricardo, observándolas.
Sofía había escrito una frase en el reverso:
“Tenía cuatro años cuando pensé que podía salvar a una desconocida. No sabía que, en realidad, estaba encontrando a mi familia.”
Mariana guardó la fotografía contra su corazón.
Porque algunas historias comienzan con una tragedia.
Otras, con una puerta que se abre.
Pero la de ellas comenzó con una niña que simplemente decidió no pasar de largo.