y la velocidad de reacción del cerebro. La buena noticia es que ejercicios sencillos de equilibrio pueden reducir el riesgo de caídas en un 45%. Algunas actividades beneficiosas incluyen mantenerse de pie sobre una pierna apoyándose en una silla, caminar en línea recta o practicar ejercicios suaves como el tai chi. En este caso, lo que importa no es tanto la fuerza, sino la coordinación.
Finalmente, después de los setenta años, combatir la sarcopenia —la pérdida de masa muscular que conlleva debilidad, fatiga y pérdida de independencia— se vuelve crucial.