Desafió Al Mafioso En Un Ascensor Y Al Día Siguiente La Persiguieron-

observó durante varios segundos.

—¿Sabes quién soy?

Asentí.

—Limpio sus oficinas todas las noches.

Sus ojos recorrieron mi rostro.

—Entonces entiendes por qué es peligroso contrariarme.

Sentí un escalofrío.

Aquella frase no era una advertencia sobre el ascensor.

No tenía nada que ver con nuestra situación.

Era una forma de recordarme la distancia que existía entre nosotros.

Él era Vincent Hayes.

Yo era una empleada de limpieza.

Él tenía poder, dinero y hombres armados que respondían a sus órdenes.

Yo necesitaba trabajar al día siguiente para pagar una parte de