Desafió Al Mafioso En Un Ascensor Y Al Día Siguiente La Persiguieron-

las medicinas de mi abuela.

La desigualdad era tan evidente que no hacía falta pronunciarla.

—Solo intento llegar a casa —contesté.

Vincent dio otro paso hacia mí.

Retrocedí.

Mi espalda tocó la pared fría del ascensor.

Él colocó una mano contra el metal, justo al lado de mi hombro.

El espacio pareció hacerse todavía más pequeño.

Podía percibir su colonia.

Era un olor intenso, caro, completamente fuera de lugar entre el metal caliente y el aire encerrado de aquella cabina.

Vincent me miró sin hablar.

Yo intenté mantener una expresión