Desafió Al Mafioso En Un Ascensor Y Al Día Siguiente La Persiguieron-

a escasos centímetros de mi cuerpo y que no me gustaba aquella proximidad.

—Estás sorprendentemente tranquila —dijo.

Lo miré sin responder.

Vincent inclinó ligeramente la cabeza.

—La mayoría de las personas estarían aterrorizadas si se quedaran encerradas conmigo.

Quise decirle que estaba aterrorizada.

No solamente por él.

También por la avería.

Por la posibilidad de que nadie respondiera al botón de emergencia.

Por la oscuridad que acababa de tragarse la cabina.

Pero no quería darle ninguna satisfacción.

—Entrar en pánico no hará que nos saquen de aquí, señor.

Vincent me