Desafió Al Mafioso En Un Ascensor Y Al Día Siguiente La Persiguieron-

vida con una simple orden.

Podía pedir que me apartaran de su edificio.

Podía conseguir que mis supervisores dejaran de asignarme turnos.

Podía hacer que yo tuviera que explicarle a mi abuela por qué ya no podía comprar lo que necesitaba.

Todas esas posibilidades pasaron por mi cabeza.

Pero ninguna cambiaba lo que acababa de ocurrir.

No le había dado permiso para tocarme.

Y tenía derecho a decirlo.

Vincent continuó observándome.

Después apareció una sonrisa lenta en su rostro.

No supe qué significaba.

No parecía una sonrisa amable.

Tampoco era