Desafió Al Mafioso En Un Ascensor Y Al Día Siguiente La Persiguieron-

jefe que no me tocara?

Intenté retirar el brazo, pero el hombre continuó sujetándome.

Miré a Vincent.

Él bajó los ojos hacia la mano del guardaespaldas.

Su expresión se endureció.

—Suéltala.

La orden fue breve.

El hombre me soltó inmediatamente.

Retrocedí un paso.

Vincent miró a los dos guardaespaldas.

—No quiero que nadie le haga daño. ¿Entendido?

Ambos asintieron.

Yo no sabía cómo interpretar aquello.

Un minuto antes, el propio Vincent me había recordado que contrariarlo era peligroso.

Ahora estaba ordenando que no me hicieran daño.

No entendía si pretendía