la cocina había un plato cubierto con un paño.
Lo destapé.
Me había dejado comida.
Me quedé observándola durante varios segundos.
Conocía las dificultades que teníamos para llenar el refrigerador.
Sabía que ella necesitaba alimentarse bien, especialmente mientras tomaba sus medicamentos.
Y aun así, había guardado aquel plato para mí.
Abrí el refrigerador.
Había muy pocas cosas dentro.
Coloqué la comida cuidadosamente en un espacio libre.
Podríamos compartirla al día siguiente.
Era una decisión pequeña, una de tantas que tomábamos constantemente.
Pero aquella noche me produjo una tristeza difícil de