Desafió Al Mafioso En Un Ascensor Y Al Día Siguiente La Persiguieron-

parecía exactamente el mismo lugar que unas horas antes.

Pero yo sabía que algo había cambiado.

Seguía sintiendo la presión de los dedos de Vincent sobre mi mandíbula.

Seguía escuchando el golpe contra el panel.

Y, sobre todo, no conseguía olvidar aquella sonrisa.

Me había defendido.

Había hecho lo que consideraba correcto.

Sin embargo, en vez de sentirme segura, tenía la impresión de haber atraído una atención que podía resultar muy peligrosa.

Cuando llegué a casa, encontré el apartamento en silencio.

Mi abuela ya estaba dormida.

Sobre la mesa de