Desafió Al Mafioso En Un Ascensor Y Al Día Siguiente La Persiguieron-

las puertas.

El mecanismo se detuvo.

Las puertas volvieron a abrirse.

Y Vincent Hayes entró.

Lo reconocí inmediatamente.

Era imposible trabajar durante seis meses limpiando sus oficinas sin saber quién era.

Su nombre aparecía asociado al edificio, pero también circulaba en conversaciones que los empleados mantenían en voz baja.

Yo nunca había intentado averiguar cuánto de lo que se decía sobre él era cierto.

Me bastaba con saber que los demás le tenían miedo.

Cuando Vincent atravesaba una oficina, las conversaciones cambiaban de tono.

Las personas que normalmente discutían por