Durante el desayuno, mi esposo me arrojó café hirviendo al rostro porque me negué a darle mi tarjeta bancaria a su hermana. Me dijo: “O obedeces o te vas”. Fui al hospital, guardé el informe médico y, al regresar, dejé mi anillo de bodas sobre la mesa… sin imaginar lo que él encontraría después

arreglarás.

—¡Me denunció por agresión! ¡Tiene pruebas del fraude!

—Entonces ve por ella y haz que retire la denuncia.

Alejandro miró el rostro de su hermana.

Durante años había resuelto todos sus problemas.

Había mentido por ella.

Había utilizado dinero de Valeria para salvarla.

Había falsificado documentos.

Y esa mañana había atacado a su esposa porque Rebeca quería hacer una compra.

Pero por primera vez comprendió que quizá su hermana no estaba preocupada por él.

Solo estaba preocupada por perder el acceso al dinero.

—Tú me dijiste que necesitabas ese