Cámaras?
—La cámara de la cocina grabó todo.
Rebeca se llevó una mano a la boca.
Alejandro bajó la voz.
—No puedes entregar eso a la policía.
—Ya lo entregué.
El teléfono casi resbaló de su mano.
—Valeria, soy tu esposo.
—Eras mi esposo cuando me robaste. Eras mi esposo cuando falsificaste mi firma. Eras mi esposo cuando lanzaste café hirviendo a mi cara.
—Piensa bien lo que haces.
—Lo pensé durante años. Hoy finalmente actué.
—Si me destruyes, también te destruirás tú.
Valeria soltó una risa sin alegría.
—El