Durante el desayuno, mi esposo me arrojó café hirviendo al rostro porque me negué a darle mi tarjeta bancaria a su hermana. Me dijo: “O obedeces o te vas”. Fui al hospital, guardé el informe médico y, al regresar, dejé mi anillo de bodas sobre la mesa… sin imaginar lo que él encontraría después

eres quien no pudo controlar a su esposa.

—¡Me hiciste sacar dinero de sus cuentas!

—No te obligué.

—¡Me dijiste que estabas desesperada!

—Y tú querías sentirte importante. Te encantaba llegar con dinero y actuar como el salvador de la familia.

Alejandro dio un paso hacia ella.

—Lárgate.

—¿Qué?

—¡Lárgate de aquí!

Rebeca tomó su bolso.

—Cuando Valeria te deje sin un peso, no vengas a pedirme ayuda.

—¿Ayuda? ¡Tú eres la razón por la que estoy arruinado!

—No, Alejandro. Estás arruinado porque eres estúpido.

Rebeca salió del departamento y