Parte 2: La abogada seguía en la línea. Le repetí exactamente lo que Sergio acababa de decir y su respuesta fue inmediata:

volvería a ser como antes.

Le apoyé una mano en el hombro.

—Yo también cometí errores. Me fui a Madrid y pensé que, mientras enviara dinero y llamara por teléfono, todo estaba bien.

—Tú tenías tu vida que construir.

—Y vosotros teníais una vida que cuidar. Debí haber preguntado más, visitado más y prestado atención cuando decíais que todo estaba bien.

Joaquín negó lentamente con la cabeza.

—No quiero que conviertas esto en una deuda que tienes que pagar, hijo.

Aquella frase me dejó sin palabras.

Era exactamente lo que