Parte 2: La abogada seguía en la línea. Le repetí exactamente lo que Sergio acababa de decir y su respuesta fue inmediata:

mañana.

Finalmente habló.

—Debía dinero. Mucho más de lo que os dije.

Pilar cerró los ojos.

—¿Cuánto?

Sergio mencionó una cantidad que hizo que Mónica bajara la cabeza.

No era una deuda pequeña. Había préstamos, pagos atrasados y compromisos que él había intentado ocultar durante meses.

—Pensé que, si conseguía la casa, podría refinanciarlo todo —explicó—. Después podría venderla, comprar algo más pequeño para vosotros y quedarme con suficiente dinero para pagar lo que debo.

Miró sus manos, marcadas por décadas de trabajo.

—Quizá pensé que, si guardábamos silencio, todo