Mi hija me llamó desde la universidad llorando: ‘Mamá, necesito unakara cirugía de corazón urgente’. Conduje 4 horas pensando que podía perderla. Pero cuando llegué, tenía toda la cara vendada y una cuenta de 420,000 pesos esperándome. El médico me recibió sonriendo: ‘Qué valiente fue su familia al aceptar esto’. Yo dejé de sacar la tarjeta.

El doctor dice que no podemos esperar.”

Me senté en la orilla de la cama.

“¿Estás sola?”

Hubo una pausa.

“Sí.”

“¿Y Mauricio?”

“Está en clases.”

Mauricio era su novio desde hacía casi un año. Lo había visto solamente 2 veces, pero siempre me había parecido educado.

Daniela comenzó a llorar otra vez.

“Ma, la cirugía cuesta casi 420,000 pesos. Ya pagué una parte, pero todavía falta mucho. Por favor, ven.”

Sentí que el suelo desaparecía bajo mis pies.

Ni siquiera pregunté de dónde había sacado el dinero del