veía diferente volvería a invitarme a todas partes. Que volvería a subir fotos conmigo. Que sus amigos dejarían de preguntar por qué estaba conmigo.”
Entonces entendí algo que me había negado a comprender.
Mi hija no había gastado 420,000 pesos tratando de impresionar a desconocidos.
Lo había hecho aterrada ante la idea de perder a una persona que amaba.
Eso no borraba su mentira.
Pero explicaba cuánto dolor había detrás.
Durante las semanas siguientes, Daniela comenzó terapia psicológica a través de la universidad.
También llamó a Maya.
No recuperaron