quise decir.”
“Tal vez no.”
Se puso de pie.
“Pero cuando tus amigos se burlaron de mí, elegiste reírte con ellos.”
Mauricio también se levantó.
“Podemos arreglarlo.”
“No.”
“Daniela.”
“No puedo estar con alguien que se ríe de mí cuando no estoy y después me dice que me ama cuando estamos solos.”
Él intentó disculparse.
Daniela salió.
En el elevador no lloró.
Ni siquiera cuando llegamos a la habitación.
Pero apenas cerré la puerta, se derrumbó contra mí.
“Ma, pensé que iba a dejarme.”
La abracé.
“Pensé que si me