—Nueve.
—¿Y aprendiste esto escuchando desde afuera?
Asintió.
—También leo.
—¿Qué te gusta leer?
Por primera vez se relajó un poco.
—Casi todo. Pero me gustan mucho las ciencias.
—¿Extrañas la escuela?
Su respuesta salió demasiado rápido.
—Muchísimo.
Después bajó la voz.
—Era mi lugar favorito.
Aquello fue suficiente.
—¿Dónde está tu mamá?
Mariana volvió a ponerse tensa.
—En una biblioteca pública
¿Está cerca?
—Más o menos.
—¿Qué hace allí?
—Busca trabajo en las computadoras.
Miré la hora.
Mariana debía encontrarse con ella poco después.
—¿Quieres que las llevemos?
La