frente a la puerta del patio para que yo no pudiera salir.
Me quedé inmóvil.
Entonces Mariana me miró directamente.
—Pero eso no fue lo peor. Antes de quitarme el teléfono, Caleb recibió un mensaje de tu mamá. Alcancé a leer las primeras palabras en la pantalla.
—¿Qué decía?
Mariana abrió la boca para responder.
En ese instante, mi teléfono vibró.
Era Caleb.
Había enviado una fotografía acompañada de una sola frase.
Y cuando vi lo que aparecía en aquella imagen, entendí que lo ocurrido durante la cena podía haber
Volví a casa por una carpeta que había olvidado y encontré a mi esposa embarazada de ocho meses de rodillas bajo la mesa, mientras mi madre le metía espinas de pescado en la boca frente a seis familiares que no hicieron nada