llave hoy?
Mariana negó lentamente.
Ahí entendí que aquello no había comenzado esa noche.
Le mostré a la doctora las fotografías.
Los platos de los demás tenían filetes limpios. En el lugar de Mariana, en cambio, había un montón de espinas acomodadas frente a su silla. Su vaso estaba tirado. Y una silla había sido colocada detrás de ella, bloqueándole el paso.
No demostraban quién había movido cada cosa.
Pero sí destruían la historia de una “cena familiar normal”.
—Mariana —le dije—. No voy a llamar a nadie de mi
Volví a casa por una carpeta que había olvidado y encontré a mi esposa embarazada de ocho meses de rodillas bajo la mesa, mientras mi madre le metía espinas de pescado en la boca frente a seis familiares que no hicieron nada