Laura. Si los doctores creen que un tratamiento puede darme tiempo bueno, lo intento. Quiero ver a Sofía aprender a caminar. Quiero seguir molestando a Diego porque hace el café horrible. Quiero estar contigo. Pero si llega el momento en que el tratamiento solo prolongue el sufrimiento, prométeme que vas a escucharme.
Lloré.
—No puedo prometer eso.
—Sí puedes.
—No quiero perderte.
—Yo tampoco quiero irme.
Era la primera vez que la escuchaba admitir miedo.
Mi madre siempre había sido la mujer que podía con todo.
Después de que murió