misma mañana.
Mi jefe comenzó a decirme que el proyecto estaba en una fase decisiva.
Por primera vez no sentí miedo de decepcionarlo.
—Mi madre tiene cáncer avanzado. No estoy pidiendo autorización para preocuparme por ella. Le estoy informando que no estaré disponible.
Colgué.
Durante años pensé que ser indispensable en el trabajo significaba haber triunfado.
Aquella mañana comprendí lo peligroso que era sentirse indispensable en todas partes menos en la propia vida.
Mamá pasó once días hospitalizada.
Lograron controlar la infección y aliviar parcialmente la obstrucción. Cuando regresó a