casa, nada volvió a funcionar como antes.
Porque esta vez no permitimos que funcionara gracias a ella.
Contratamos una enfermera durante el día.
Sofía comenzó a ir unas horas a una guardería cerca de casa.
Diego pidió trabajar desde casa tres días por semana.
Y yo reorganizé mi vida alrededor de una verdad sencilla:
mi madre necesitaba ser cuidada.
Al principio protestaba.
—Están gastando demasiado.
—Podemos pagarlo.
—Sofía está muy pequeña para guardería.
—Se va a adaptar.
—Tu trabajo…
—Tengo madre.
La primera vez que dije eso, dejó de discutir.