que alguien le preguntara qué quería comer, si estaba cansada o si tenía miedo.
Comencé a grabar sus historias para Sofía.
Recetas.
Canciones.
Recuerdos de mi infancia.
Consejos para futuros cumpleaños.
En uno de los videos miró directamente a la cámara.
—Sofía, cuando seas grande, recuerda que tu mamá trabaja mucho y a veces se cree muy fuerte. Si algún día la ves demasiado seria, hazla sentarse y dale un abrazo.
Yo empecé a llorar detrás del teléfono.
Mamá frunció el ceño.
—No llores mientras grabo, mujer. Vas a arruinar